viernes, 19 de junio de 2009

Iglesia Jones en busca del poder perdido


Parece que en la Conferencia Episcopal están desesperados. Su campaña contra la nueva ley del aborto está siendo de acoso y derribo, sin descanso. Ojalá dedicaran tantos esfuerzos a hacer algo realmente útil por la sociedad... Me da la sensación ahora más que nunca que echan de menos su posición de privilegio en las sociedades occidentales, perdida no hace todavía demasiado tiempo. Como aún la recuerdan, la añoran. Poder decidir los valores morales, lo que es correcto, e imponerlos a toda la sociedad, y por supuesto, en su propio beneficio.

Si no fueran tan peligrosos, casi podría sentir lástima por ellos. Porque sin gente a la que manipular, pierden todo su poder, toda su fuerza...

Siempre he defendido la libertad de pensamiento y, si alguien quiere seguir los dictados de la Iglesia, que los siga. Muchas personas se sienten incapaces de formar unos valores propios, y dependen de que otros se los proporcionen. Otras personas coinciden en su forma de pensar, cierto que mayoritariamente por culpa de una educación represiva e inducida desde la infancia. Pero si, como adultos, deciden seguir con sus creencias, allá cada cual.

Lo que no se puede tolerar es que la iglesia católica se auto-erija como poseedora de los únicos valores morales correctos, desde su punto de vista, y que intente imponerlos a todos, creyentes o no, católicos o no.

En su último comunicado respecto a la nueva ley del aborto, el portavoz de la Conferencia Episcopal, Antonio Martínez Camino "recuerda" a los diputados católicos que no deberían votar a favor de esa ley, ya que "ningún católico coherente con su fe podrá aprobar ni dar su voto a la futura Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo", y porque es "un pecado gravísimo contra el quinto mandamiento".

Tal vez haría bien en recordar el señor Martínez Camino que los diputados no votan las leyes según sus propias preferencias personales, sino como representantes de los ciudadanos, que los hemos elegido para que nos representen. O bien la Conferencia Episcopal olvida este hecho fundamental de nuestro sistema democrático, o sencillamente está intentando manipular de forma descarada la percepción de la aprobación o rechazo de una Ley, propuesta por el Gobierno democráticamente elegido de nuestro país. Tales declaraciones atentan directamente contra nuestra democracia, ya que intentan abiertamente influir en el voto de una ley. Me parece realmente un hecho gravísimo, pero es algo que suelen hacer impunemente. Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué tenemos que seguir permitiendo ese tipo de intromisión en la vida social de todos los españoles por parte de la iglesia católica?

Como ya he dicho en otras ocasiones, abortar nunca será una decisión fácil de tomar para nadie, o al menos para la mayoría de las personas. Personalmente, yo preferiría siempre, en la medida de lo posible, evitar tener que llegar a ese punto. Sin embargo, a veces esto es imposible, y es necesario tomar esa decisión. ¿Por qué debería entonces nadie sentirse culpable de hacer algo que debe hacer (sean las razones que sean, que las hay, y muchas, de peso)?

Eso sí, vuelven a mostrar su vena misógina, ya que al parecer, esta ley viene a "despejarle los abismos morales" a la mujer.

Sinceramente, estoy ya bastante harto esta gente...

1 comentario:

  1. Habría que ponerse en lugar de la gente que aborta, no creo que sea una desición fácil de tomar. Pero siempre la iglesia queriendo ser el juez del mundo; Deberían de empezar por hacer una revisión en sus filas, sale cada aberración.
    Un saludo.

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